domingo, 23 de septiembre de 2012

Hablando se entiende la gente


Ante todo, decirles, que no me dedico a la política, ni soy presentadora de televisión, ni actriz, ni concursante de reality show. Resumiendo: Mediáticamente no soy nadie. Punto negativo. Pero vamos allá!

Soy una de tantas personas de este mundillo peculiar, con hipoteca, familia, pisito, miedos, ilusiones, trabajo, alegrías, problemas para llegar a fin de mes, sonrisas, enfados, quebraderos de cabeza, viernes exultantes y lunes everest.

Me pueden imaginar alta ó baja, fea ó guapa, de izquierdas ó de derechas, con rulos ó con rastas, flaca ó inmensa, Cordobesa ó Vallisoletana, negra, blanca, amarilla ó verde, me da igual. Lo que sí soy, es de las que cree que hablando se entiende la gente.

De entrada el asunto puede parecer simple. Resulta fácil decirlo, pero complicadísimo hacerlo bien. Hablar para entenderse, aparte de emitir, comporta también ser capaz de:

1.- Buscar la mayor cantidad de opiniones posible. Teniendo claro que las "verdades" que nos hayan repetido con más asiduidad, prescindiendo de su veracidad ó falsedad, serán las que con mayor facilidad creeremos.

2.- Escuchar, con la atención centrada en nuestro interlocutor. No sirve el dime, idme, que yo voy haciendo pero te escucho.

3.- Respetar y aceptar que la opinión que tenemos en un determinado momento, no tiene porque ser la misma que tengamos hasta el día en que nos apaguen, definitivamente, la luz de la mesilla de noche. Una vez aceptado esto, teniendo en cuenta que nuestra opinión puede cambiar durante toda nuestra vida, entonces resulta absurdo que pretendamos que la opinión de otros sea una calca a la nuestra y por más inri coincida en el tiempo.

Estamos vivos, y eso nos permite ir añadiendo ingredientes a nuestra particular mentalidad, uno de los no abundantes puntos positivos de nuestra pequeña y gran humanidad.

4.- Sospesar (me encanta esta palabra), sopesar lo que escuchamos, lo que pensamos, lo que decimos y el modo en que lo decimos.

Les pediría que hicieran un pequeño ejercicio de imaginación. Supongan por un momento que Europa, políticamente, decidiera unir todos los Estados que lo conforman. Supongan que para un mayor entendimiento y gestión se decidiera optar por la lengua inglesa como la comunitaria y oficial y cada Estado conservaría sus idiomas como co-oficiales.

En esta situación, si un francés, un inglés ó un alemán (parece que vaya a contar un chiste, pero resulta que no) decidiera venir a trabajar a Madrid, Toledo ó Sevilla ¿Debería aprender el Español como herramienta básica de comunicación?
Yo soy de las que cree que sí, que a parte del inglés deberíamos hacer lo buenamente posible por lo perder el Español, porque el idioma en que nuestras madres nos acunaban, ó nos repetían entre nuestras alocadas risas "esto acabará mal", ó nos reñían en un amplio abanico de volúmenes acústicos, ó nos leían cuentos fantásticos, ó nos disipaban miedos nocturnos, ése idioma, es algo más que una mera herramienta de comunicación, es un vínculo a nuestra emotividad, un vínculo a lo más profundo de nuestro ser, a lo que somos, a lo que sentimos.

Cada idioma tiene palabras que en los demás idiomas no existen, porque refieren a espacios, árboles, olores, costumbres, lluvias, vientos, vivencias, a historias de cada pueblecito, de cada barrio, y perder eso...creo yo...que es perder mucho.

Es perder mucho sea cual sea el idioma, multitudinario ó minoritario. Al parecer, ser distinto (digo distinto, no mejor ni peor) aunque solo se trate de querer conservar la lengua materna, a día de hoy sigue siendo complicado. Si tu idioma es hablado por una minoría al lado de idiomas como el Inglés, el Chino ó el Español, la cosa se complica mucho más.

En esa nube imaginaria en la que les he pedido que se sumerjan yo haría lo posible por hablar inglés por toda Europa, español en Madrid, galego en Galicia, euskera en Euskadi y catalán en Cataluña. Y evidentemente si me fuera a vivir a Holanda, Rumanía ó donde fuera, estaría encantada de sumar otra cultura a la que ya tengo.

El motivo por el cual escribo este cachito de lo que pienso es porque creo que debo hacer lo que buenamente pueda para que mis hijos y nietos, y vuestros hijos y nietos, sumen cultura en lugar de restarla. Para que eso sea posible considero básico poder escuchar y comunicar con respeto. Porque como siempre nos decía mi madre, hablando se entiende la gente.

No nos falta capacidad de aprender y debemos ser valientes, liberarnos del miedo ancestral a la diferencia, que durante siglos has servido para protegernos. El mundo cambia y el mismo palo que usábamos para sentirnos seguros puede resultar ahora un palo en la rueda de la vida de nuestros hijos.

Nada más, les agradezco que hayan dedicado unos instantes de sus atareadas vidas a leerme. Mientras no se duerman por última vez, sigan sumando y sean felices, que al fin y al cabo, de eso se trata, ¿no?