Ante todo, decirles, que no me
dedico a la política, ni soy presentadora de televisión, ni actriz, ni
concursante de reality show. Resumiendo: Mediáticamente no soy nadie. Punto
negativo. Pero vamos allá!
Soy una de tantas personas de
este mundillo peculiar, con hipoteca, familia, pisito, miedos, ilusiones,
trabajo, alegrías, problemas para llegar a fin de mes, sonrisas, enfados,
quebraderos de cabeza, viernes exultantes y lunes everest.
Me pueden imaginar alta ó baja,
fea ó guapa, de izquierdas ó de derechas, con rulos ó con rastas, flaca ó
inmensa, Cordobesa ó Vallisoletana, negra, blanca, amarilla ó verde, me da
igual. Lo que sí soy, es de las que cree que hablando se entiende la gente.
De entrada el asunto puede
parecer simple. Resulta fácil decirlo, pero complicadísimo hacerlo bien. Hablar
para entenderse, aparte de emitir, comporta también ser capaz de:
1.- Buscar la mayor cantidad de
opiniones posible. Teniendo claro que las "verdades" que nos hayan
repetido con más asiduidad, prescindiendo de su veracidad ó falsedad, serán las
que con mayor facilidad creeremos.
2.- Escuchar, con la atención
centrada en nuestro interlocutor. No sirve el dime, idme, que yo voy haciendo
pero te escucho.
3.- Respetar y aceptar que la
opinión que tenemos en un determinado momento, no tiene porque ser la misma que
tengamos hasta el día en que nos apaguen, definitivamente, la luz de la mesilla
de noche. Una vez aceptado esto, teniendo en cuenta que nuestra opinión puede
cambiar durante toda nuestra vida, entonces resulta absurdo que pretendamos que
la opinión de otros sea una calca a la nuestra y por más inri coincida en el
tiempo.
Estamos vivos, y eso nos permite
ir añadiendo ingredientes a nuestra particular mentalidad, uno de los no
abundantes puntos positivos de nuestra pequeña y gran humanidad.
4.- Sospesar (me encanta esta
palabra), sopesar lo que escuchamos, lo que pensamos, lo que decimos y el modo
en que lo decimos.
Les pediría que hicieran un
pequeño ejercicio de imaginación. Supongan por un momento que Europa,
políticamente, decidiera unir todos los Estados que lo conforman. Supongan que
para un mayor entendimiento y gestión se decidiera optar por la lengua inglesa
como la comunitaria y oficial y cada Estado conservaría sus idiomas como
co-oficiales.
En esta situación, si un francés,
un inglés ó un alemán (parece que vaya a contar un chiste, pero resulta que no)
decidiera venir a trabajar a Madrid, Toledo ó Sevilla ¿Debería aprender el
Español como herramienta básica de comunicación?
Yo soy de las que cree que sí,
que a parte del inglés deberíamos hacer lo buenamente posible por lo perder el
Español, porque el idioma en que nuestras madres nos acunaban, ó nos repetían
entre nuestras alocadas risas "esto acabará mal", ó nos reñían en un
amplio abanico de volúmenes acústicos, ó nos leían cuentos fantásticos, ó nos
disipaban miedos nocturnos, ése idioma, es algo más que una mera herramienta de
comunicación, es un vínculo a nuestra emotividad, un vínculo a lo más profundo
de nuestro ser, a lo que somos, a lo que sentimos.
Cada idioma tiene palabras que en
los demás idiomas no existen, porque refieren a espacios, árboles, olores,
costumbres, lluvias, vientos, vivencias, a historias de cada pueblecito, de
cada barrio, y perder eso...creo yo...que es perder mucho.
Es perder mucho sea cual sea el
idioma, multitudinario ó minoritario. Al parecer, ser distinto (digo distinto,
no mejor ni peor) aunque solo se trate de querer conservar la lengua materna, a
día de hoy sigue siendo complicado. Si tu idioma es hablado por una minoría al
lado de idiomas como el Inglés, el Chino ó el Español, la cosa se complica
mucho más.
En esa nube imaginaria en la que
les he pedido que se sumerjan yo haría lo posible por hablar inglés por toda
Europa, español en Madrid, galego en Galicia, euskera en Euskadi y catalán en
Cataluña. Y evidentemente si me fuera a vivir a Holanda, Rumanía ó donde fuera,
estaría encantada de sumar otra cultura a la que ya tengo.
El motivo por el cual escribo
este cachito de lo que pienso es porque creo que debo hacer lo que buenamente
pueda para que mis hijos y nietos, y vuestros hijos y nietos, sumen cultura en
lugar de restarla. Para que eso sea posible considero básico poder escuchar y
comunicar con respeto. Porque como siempre nos decía mi madre, hablando se entiende
la gente.
No nos falta capacidad de
aprender y debemos ser valientes, liberarnos del miedo ancestral a la
diferencia, que durante siglos has servido para protegernos. El mundo cambia y
el mismo palo que usábamos para sentirnos seguros puede resultar ahora un palo
en la rueda de la vida de nuestros hijos.
Nada más, les agradezco que hayan
dedicado unos instantes de sus atareadas vidas a leerme. Mientras no se duerman
por última vez, sigan sumando y sean felices, que al fin y al cabo, de eso se
trata, ¿no?
No hay comentarios:
Publicar un comentario